Emisión de la Radiodifusión Checa para el Exterior 
14-11-2019, 06:11 UTC
CUMBRE INTERNACIONAL DEL COMITÉ PARA LA DEMOCRACIA EN CUBA
 
Luis Alberto Monge
(Costa Rica)

Luis Alberto Monge Pertenezco a un pueblo, que a lo largo de la historia, ha demostrado un apasionado amor por la libertad y por la paz. Y a su nombre, presento un saludo de gratitud, admiración y respeto, para el Ex-Presidente Václav Havel, un escritor y humanista de renombre internacional, que sacó tiempo y voluntad para entregarlos a su Patria, en la lucha sacrificada y heroica, por el rescate de la libertad y la dignidad de sus conciudadanos.

Obligado es también, en estas palabras iniciales, declarar el gozo espiritual que nos produce encontrar en esta "Cumbre Internacional por la Democracia en Cuba", en la bella ciudad de Praga, a tantas ilustres personalidades, entre las que destaco a los Ex-Presidentes de España, don José María Aznar, al de Chile, don Patricio Aylwin Azocar y al de Uruguay, don Luis Alberto Lacalle. A todos los delegados presento un saludo cordial y respetuoso del pueblo costarricense.

Nuestro agradecimiento al pueblo de la Republica Checa, a sus dirigentes, en particular al Presidente del Senado, señor Petr Pithart, al Ministro de Relaciones Exteriores, señor Cyril Svoboda, por brindarnos gentilmente el cálido amor de su rediviva democracia, para celebrar esta "Cumbre Mundial por la Democracia en Cuba".

Es inspirador reunirnos en la capital de la República Checa, cuyo pueblo exhibe orgulloso las credenciales del doble triunfo sobre el despotismo nazi-fascista primero, y luego, sobre la opresión comunista. Y enseña al mundo entero, como después de esas victorias de resonancia planetaria, con gran sabiduría, pudo reencontrar el camino de la libertad y de la democracia.

Se ofrece en esta Patria de Václav Havel, una respuesta categórica a quienes anuncian el caos para Cuba, cuando se logre el derrocamiento de la tiranía castro-comunista. Estos mensajeros del pesimismo - unos exhiben desconocimiento de la historia latinoamericana y otros pretenden crear incertidumbre y vacilaciones ante el inevitable desplome del régimen de barbarie y terror que azota el pueblo cubano por casi medio siglo. Los pueblos latinoamericanos han demostrado a lo largo de su devenir histórico, una intransigente rebeldía contra todo tipo de opresión. Si por confabulación de factores negativos, internos y externos, han debido padecer despotismos, ha sido siempre a contrapelo de su devoción por la libertad. Y precisamente, el pueblo cubano registra ejemplos rutilantes de amor y devoción por la libertad. Su inspirador de las luchas por la independencia en las décadas finales del Siglo XIX, no fue un guerrero, ni un político: fue un escritor, un poeta, un humanista. José Martí, imprimió un sello indeleble en el alma colectiva de su pueblo, lo que constituye elemento básico para comprender el espíritu de sacrificio, la perseverancia y la capacidad de martirologio de su pueblo, para enfrentar - en algunos trechos huérfano de solidaridad - y durante casi medio siglo, a un régimen de terror, de crimen y de barbarie. Tengo profunda fe, en que los cubanos - los de dentro de la Isla y los del exilio - después de la dictadura sabrán construir un sistema de vida en libertad, incorporando las impostergables exigencias de guerra contra la pobreza y de impulso continuado a los valores de la justicia, la equidad y la solidaridad. La experiencia del pasado y del presente, nos enseña dolorosamente, que la democracia sin la guerra a la pobreza y sin la promoción de esos valores, se torna frágil y queda a merced de los demagogos y de los aventureros. Si estos argumentos no fueran suficientes para fundamentar mi fe en el futuro democrático de Cuba, agrego el edificante ejemplo de los pueblos de España, Chile y Uruguay. Concluidas las dictaduras que les oprimían, transitan, naturalmente, por los caminos de la democracia. Una democracia, con muchos problemas, es cierto. Pero se realizan todos los esfuerzos por resolverlos, dentro de la más estricta vigencia de las instituciones de la libertad.

En interpretación fiel del amor del pueblo costarricense por la paz, el 1 de diciembre de 1948, don José Figueres Ferrer, abolió el ejército. A los constituyentes de 1949, nos correspondió el privilegio de incluir en la nueva Constitución Política, el articulo 12, proscribiendo el ejército como institución permanente. También, en fidelidad al espíritu pacifista de nuestro pueblo, declaramos unilateralmente la paz al mundo entero, lanzando, el 17 de noviembre de 1983, la "Proclama de la Neutralidad de Costa Rica, Perpetua, Activa y no Armada, en los Conflictos Bélicos entre los Estados o al Interior de los Mismos." Conviene aclarar que la Neutralidad costarricense, es exclusivamente del Estado y estrictamente en los conflictos bélicos. En la confrontación ideológica y política, entre despotismo y libertad, el pueblo de Costa Rica, nunca ha sido y nunca será neutral. Hemos sido y seremos siempre beligerantemente solidarios del lado de los que luchan por la libertad. Si la confrontación desemboca en guerra, al no tener ejército, solo podemos participar con acciones mediadoras y o humanitarias. Así se explica que nuestra solidaridad con el pueblo de Cuba, arrancó muy temprano, el 22 de abril de 1961, cuando como diputado a la Asamblea Legislativa, pronuncié un discurso denunciando que la Patria de José Martí había sido traicionada y que se instauraba un régimen totalitario, sometido a las aspiraciones de dominación mundial del imperialismo comunista. El Comité de Trabajadores para la Liberación de Prisioneros Sindicalistas y Social Demócratas de la Europa Central y Oriental, con sede en la ciudad de Nueva York y patrocinado por la AFL-CIO, la organización de los sindicatos estadounidenses, distribuyó en muchos países, en diversos idiomas, el citado discurso, bajo el titulo "No hay revolución sin libertad." Que tristeza y que desilusión... En ese momento, ya Fidel Castro había sido convertido en un ídolo mundial. Temí que mi grito en defensa de la democracia y en solidaridad con el pueblo cubano, sería ahogado por el entonces todavía eficiente aparato de propaganda del comunismo internacional, lanzándonos una catarata de improperios como "lacayos del imperialismo yanqui..." "sirvientes de los explotadores capitalistas" etc., etc. Pero para verdades el tiempo. Poco a poco, la falacia y la mentira, no pudieron ocultar la tragedia de opresión, dolor y crimen en que se convirtió la llamada revolución castrista. Poco a poco, se corrieron los velos que ocultaban o disimulaban, las características psicopáticas del dictador omnipresente y omnipotente de la Isla de Cuba. Sin que haya amainado el terror y la represión, ha ido creciendo una valerosa disidencia interna, a la que rindo desde esta tribuna el solidario homenaje del pueblo costarricense. Valoramos su coraje y su sacrificio. Están desafiando al monstruo desde sus entrañas mismas. Entendemos y respetamos el papel estelar que les corresponde en la marcha hacia la libertad del sufrido pueblo cubano. Desde abril de 1961, hasta hoy 17 de setiembre del 2004, mas personalidades de las élites políticas, intelectuales, académicas y sindicales, se han sumado a la causa de la solidaridad con el pueblo de Cuba. Muchos acontecimientos ocurridos en estas cuatro décadas, nos han ido acercando - aunque a veces con exasperante lentitud - a la aurora de la libertad en Cuba. Esta misma Cumbre de Praga, representa un salto gigante en el camino de la liberación de la Patria de José Martí. Por años, países de la Europa Central y Oriental, sometidos por la fuerza al imperialismo comunista, aparecían como aliados de la tiranía de Castro. Hoy están aquí representados, ofreciendo su apoyo a la causa de la democracia en Cuba. Si Europa logra unir esfuerzos y acciones, por encima de fronteras partidistas, ayudará mas eficazmente al derrumbe de un régimen de oprobio, que ha cobrado altísimas cuotas de dolor y sangre. Además, si se alcanza ese objetivo, tendrá una irradiación positiva hacia el Continente Americano. Es frustrante en estos prolongados años de lucha a favor del hermano pueblo de Cuba, encontrarnos con una inaceptable ambivalencia moral y política, por parte de algunos dirigentes políticos e intelectuales. Solicitaron y recibieron apoyo cuando enfrentaban dictaduras militares, llamadas de derecha, en sus propios países. Pero han sido mezquinos e hipócritas, a la hora de ayudar al pueblo que sufre una llamada dictadura militar de izquierda y que superó en brutalidad a las otras tantas satrapías padecidas por los pueblos latinoamericanos. Y los hay también de conducta cómplice, por blandengue, con respecto a los crímenes que se cometen a diario en la Cuba bajo la dictadura comunista.

La opresión y el terror - y en los últimos años también la pobreza - han generado una masiva emigración de mujeres, hombres, jóvenes y hasta niños. Vivimos un fenómeno similar con los endémicos despotismos que han sufrido la mayoría de nuestras patrias americanas. Pero nunca del volumen y de las características, de las centenas de miles de seres humanos que han terminado en conformar un sui generis exilio, de resonancias bíblicas, por su categoría de éxodo y de diáspora. Encontramos cubanos por todo el mundo. Ninguno olvida su Cuba. Miles se han llevado al regazo de la tierra, su sue?o de retornar a una Cuba liberada. La principal concentración se ha dado en la ciudad de Miami. Allí se perciben, noche y día, las vibraciones del alma cubana: Martí... Maceo... su música... sus añoranzas... su abroquelado sentido del humor. No es por casualidad que el aparato de propaganda del tirano centra sus más feroces ataques contra el exilio de Miami. Le llama "la mafia de Miami." Bendita sea la diáspora cubana, porque desafiando infortunios familiares y personales sin fin, resistiendo la agresión sistemática de la tiranía y sus acólitos, sufriendo traiciones y deserciones, ha logrado mantener viva la llama de la esperanza en la liberación de Cuba, a lo largo de casi cinco décadas. Mi reconocimiento de viejo luchador por la justicia, por la libertad y por la paz, desde aquí en Praga, donde celebramos esta Cumbre Mundial por la Democracia en Cuba, para el exilio cubano, el de Miami y el que esta disperso por muchos rincones del Planeta.

Esta primera Cumbre del "Comité Internacional por la Democracia en Cuba", insufla nuevos bríos y refuerza las esperanzas, para quienes dentro y fuera de la Isla de Cuba luchan con indomable espíritu, por el retorno a la libertad y a la democracia.

Interpreto que el nacimiento y puesta en marcha del "Comité Internacional por la Democracia en Cuba", significa la incorporación plena de fuerzas democráticas de Europa y otras latitudes, a la noble y santa batalla final por la restauración de la democracia en la Patria de José Martí.

Mil gracias. Mil gracias a los organizadores y a todos quienes nos acompañan en esta Cumbre de fe y esperanza.



Este texto fue enviado por el autor a todos los medios de comunicación checos.

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