Emisión de la Radiodifusión Checa para el Exterior 
14-11-2019, 06:52 UTC
Pascua en la República Checa
 

Un via crucis particular


Durante las fiestas de Pascua, los cristianos suelen meditar sobre la pasión y la resurrección de Jesús. En sus contemplaciones les sirven de auyda las escenas del Via crucis formado por catorce estaciones que representan el camino de Jesús hacia la cruz. En la iglesia de Nuestra Señora Reina de la Paz, situada en el barrio de Lhotka en Praga, se halla un via crucis único en toda Europa. Representa las diferentes estaciones del calvario de Jesús de manera extraordinaria: igual que las estaciones del camino de dolor del hombre a lo largo de la Historia. Este via crucis fue propuesto durante la difícil situación política que siguió a la "Primavera de Praga" por el sacerdote del barrio de Lhotka, Vladimír Rudolf, y fue tallado en la resina artificial por el artista checo Karel Stádník entre 1973 y 1975. En nuestras páginas web pueden recorrer paso a paso sus catorce estaciones.
Primera estación: Agonía de Jesús en el jardín de Getsemaní

Desde tiempos remotos los hombres temen las catástrofes naturales, las enfermedades, el arbitrio de los poderosos y las guerras. En el via crucis de Lhotka, la angustia de la raza humana se representa con la nube en forma de hongo tras la explosión nuclear sobre Hirosima y con la figura de una madre desesperada a la cual se apiñan unos niños aterrados.
Segunda: Flagelación de Jesús

Frente a los visitantes flota una galera, cuyos remeros han sido azotados, atormentados por el dolor y la sed, y al final entregados a la muerte. Los prisioneros están atados con cadenas de hierro a sus bancos, remando a un ritmo monótono, vigilados por el capitán que empuña un látigo.
Tercera estación: Jesús condenado a muerte

El artista praguense, Karel Stádník, desplaza el juicio a Jesús al año 1431, en Francia, donde en el antiguo mercado de Rouen, delante de las puertas cerradas de la catedral, está Juana de Arco de pie mirando en silencio sus manos atadas. El obispo, en nombre del tribunal de jueces, acaba de leer la sentencia que la proclama apóstata, idólatra y cómplice del diablo. Juana se ve penetrada por las miradas inquisitivas de los cuatro hombres impasibles: el sacerdote, el cardenal, el juez y el monje.
Cuarta estación: Jesús carga con la cruz

Los cristianos esperan la muerte en el Coliseo de Roma, donde tienen lugar los espectáculos sangrientos para alegrar al gentío. Al igual que Jesús fuera condenado y forzado a cargar con la cruz de su propio sufrimiento, también estos cristianos cargan con su propia cruz personal.
Quinta estación: Jesús encuentra a su madre

Entre altas casas de hormigón se alza la figura de Nuestra Señora rodeada de gente en la miseria. Nuestra Señora espera en todas las encrucijadas del mundo a sus hijos cargados con la cruz.
Sexta estación: Jesús cae bajo el peso de la cruz

Vemos a un niño muerto tras suicidarse, porque su madre no le quiere. Al lado del niño se encuentra su último y tal vez único amigo - un osito felpudo.
Séptima estación: Simón el Cirineo ayuda a Jesús a llevar la cruz

El escenario de esta estación es el campo de concentración de Auschwitz. En agosto de 1941, un llamamiento a los prisioneros resultó en la ejecución de diez de ellos. De la fila de los no condenados salió el prisionero número 16670, el franciscano Maxmilián Kolbe, que se presentó voluntariamente a la pena máxima en lugar de un condenado que era padre de una familia numerosa.
Octava estación: Verónica limpia el rostro de Jesús

En el centro de la obra se halla el semblante atormentado de Jesús. La tela que rebordea la cara está plegada en forma de marco. Otro marco interior lo forman las figuras de hombres en su último trance, cabizbajos por la vergüenza y el dolor.
Novena estación: Jesús despojado de sus vestiduras

Ciudades y aldeas destruídas son imágenes bien conocidas a través de la televisión o la prensa. En la escena vemos a los refugiados vestidos de harapos. En el suelo yace una mujer protegiendo a su hijo. Millones de personas de nuestro siglo pierden sus moradas a causa de las guerras o las catástrofes naturales.
Décima estación: Jesús clavado en la cruz

La mano traspasada por una aguja larga y delgada recuerda la mano de un joven médico que inventó la vacuna contra una enfermedad grave. Hizo un experimento con él mismo y más tarde murió por las consecuencias.
Décimo primera estación: Jesús muere en la cruz

La cruz crece del suelo pavimentado de la iglesia como un árbol, descollando al resto de las estaciones del via crucis. En la cruz cuelga la figura de Jesús en tamaño sobrenatural. La cruz está fabricada con rayos de oro que recuerdan al alambre de púas, la cárcel y la muerte. Su color dorado, sin embargo, testimonia que la destrucción y la muerte no tendrán la última palabra. El árbol de la cruz, que trajo la muerte, se convertirá en el árbol que dará la vida.
Décimo segunda estación: Jesús en el regazo de Nuestra Señora

Una madre de luto mece en su regazo a su hijo muerto. Sin embargo, la Piedad de Lhotka no representa el cuerpo muerto del Jesús adulto, sino un niño muerto por el hambre, envuelto en una mortaja.
Décimo tercera estación: El cuerpo de Jesús en el sepulcro

Finalizada la batalla de Waterloo, el duque de Wellington con su teniente buscan cualquier señal de vida. El mensaje letal del cañón se ve en todas partes, la tierra ha quedado surcada por las balas. Apenas en el horizonte se halla un árbol solitario sin hojas y algunas cruces medio inclinadas por encima de los sepulcros de los caídos.
Décimo cuarta estación: Resurrección de Jesús

La última estación representa unas personas que miran a un Jesús de tamaño sobrenatural que les invita a entrar en su reino.

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