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La historia de la música en territorios checo, eslovaco y polaco, cuyos
destinos políticos y culturales en los primeros siglos de su existencia
están relacionados estrechamente, la podemos seguir desde la adopción del
cristianismo que llegó a esa región alrededor del año 830 con misioneros
alemanes. A ellos trató de enfrentarse el príncipe moravo Rastislav quien en
830 invitó a los misioneros bizantinos Constantino y Metodio. Estos
empezaron a introducir la liturgia cantada en el eslavo antiguo, idioma que
a diferencia del latín era comprensible para la gente común y corriente. La
caída del imperio de Gran Moravia tuvo por consecuencia la reinstalación de
la liturgia latina. A pesar de ello la canción en el eslavo antiguo
sobrevivió en interpretaciones por el pueblo.
El canto religioso está representado en el territorio checo por
composiciones de valor extraordinario. Es ante todo la canción "Señor,
¡misericordia!" (Hospodine, pomiluj ny!). Se trata probablemente de la canción
religiosa popular más antigua y más original conservada que aún se mantiene
viva. La existencia de la canción está comprobada hacia el año 1055 en la
narración del cronista Cosmas. Otra composición conservada es la canción
"San Venceslao", de la que relata el cronista Benes Krabice de Veitmile.
Surgió probablemente a finales del siglo XIII.
Ya en las primeras crónicas checas, por ejemplo en la de Cosmas, se habla en
varias ocasiones sobre canciones populares profanas y también sobre músicos
profesionales. La orientación política y cultural abrió a Bohemia y Moravia
al arte caballeresco alemán - minnesang (de aquí los Minnesänger - cantantes
y músicos de esa época).
La época célebre del canto religioso pasó a ser la reformación checa. El
Maestro Juan Hus dedicó atención y cultivó el canto religioso en la Capilla
de Belén de Praga, y según la tradición es mencionado también como
compositor de canciones. En el Cancionero de Jistebnice está indicado como
autor de las canciones Jesucristo, cura generoso (Jezu Kriste, scedrý
kneze), Visítanos (Navstev nás) y Cristo deseado (Kriste zádúcí). Entre los
contemporáneos de Juan Hus se menciona como autor de canciones a Jerónimo de
Praga. El arriba mencionado Cancionero de Jistebnice, que surgió
aproximadamente en los años 20 del siglo XV, reúne los testimonios del canto
husita. Incluye cantos de misa, de vísperas y una colección de canciones
guerreras y religiosas. El único autor al que conocemos por nombre es el
cura Jan Capek de Tábor.
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