Emisión de la Radiodifusión Checa para el Exterior 
11-7-2020, 02:53 UTC
Cronica 1968 - 6a parte
 
Kremlin, Moscú En la noche del 20 al 21 de agosto de 1968 medio millón de soldados del Pacto de Varsovia invadieron Checoslovaquia. Cuando miles de tanques cruzaban la frontera del país, los checoslovacos dormían tranquilamente. Los dirigentes reformistas checoslovacos creían que Moscú no recurriese a la fuerza militar para aplastar el proceso democratizador y lo hicieron creer también a la ciudadanía. A pesar de numerosas señales de la inminente invasión, la dirigencia checoslovaca no hizo nada para evitarla. De ello trata el presente capítulo de la serie dedicada a los sucesos del año 1968 en Checoslovaquia.

Las ilusiones sobre Moscú como centro del comunismo ofuscaba el discernimiento de la dirigencia checoslovaca. No se llevó a cabo ningún análisis de los objetivos de la política soviética. No llegó a considerarse la reacción ante una eventual intervención militar...

Obviamente, para los comunistas checoslovacos de tendencia reformista era impensable ponderar la eventualidad de disparar contra sus "hermanos de clase", de combatir contra la Unión Soviética, "la cuna del socialismo".

En los meses de verano ya era también tarde para organizar cualquier defensa. Pero la dirigencia checoslovaca dejó desaprovechada en el mes de junio prácticamente la última oportunidad de evitar la intervención militar...

Se trataba de la propuesta de los partidos comunistas francés e italiano para convocar una conferencia de todos los partidos comunistas y obreros europeos para tratar de la solución de la crisis checoslovaca, en realidad para evitar la intervención.

La dirigencia checoslovaca rechazó la propuesta y el 22 de julio la presidencia del Partido Comunista emitió una postura declarando inoportuna la conferencia propuesta. De esta manera los comunistas de tendencia reformista perdieron la última oportunidad de evitar la ocupación militar a través de una presión multilateral sobre Moscú.

Alexander Dubcek y Leonidas Brezhnev, foto: CTKLos soviéticos contaban que tras la invasión entregarían el poder al llamado núcleo sano del PC, o sea a los comunistas más conservadores, opositores a la línea de Dubcek. Los conservadores enviaron a Brezhnev varias misivas, solicitando la intervención militar para salvaguardar, como alegaban, las conquistas del socialismo y combatir la contrarrevolución.

En la noche del 20 al 21 de agosto, en la presidencia del CC del partido se impuso el ala de Alexander Dubcek, haciendo aprobar una resolución que condenaba la invasión como flagrante violación de las normas internacionales.

Los conservadores no lograron introducir sus agentes en la radio y la resolución condenatoria de la invasión pudo ser transmitida, contribuyendo a la cohesión nacional. Durante las dramáticas jornadas de agosto de 1968 ni los conservadores del partido comunista ni los tanques vencieron la radio que en condiciones de clandestinidad transmitía libremente. Lo mismo la TV checoslovaca. Posteriormente, los periodistas fueron los más afectados por las represiones.