Emisión de la Radiodifusión Checa para el Exterior 
11-7-2020, 03:01 UTC
Cronica 1968 - 3a parte
 
Leonidas Brezhnev Mucho de la reforma económica, propuesta en 1968 por los reformistas con carné del Partido Comunista, fue superado por el tiempo, pero en su época y en el contexto del rígido imperio de Leonid Brezhnev eran cosas revolucionarias. Los reformadores se proponían eliminar el sistema de "ordeno y mando", y en vez de órdenes directas, emanadas del aparato burocrático, impulsar la economía a través de los instrumentos económicos: el lucro, los precios, las tasas de impuestos, el crédito, la competitividad, la iniciativa empresarial.

Se quería autorizar también la actividad de la pequeña y mediana empresa. Se discutía la convertibilidad de la moneda checoslovaca y los economistas consideraban que este objetivo podría ser alcanzado en un plazo de cinco a siete anos...

Y, el colmo de la herejía en el bloque soviético: el gobierno checoslovaco consideraba en 1968 muy útil la cooperación con empresas occidentales. Este proyecto, como los demás de la reforma económica de 1968 quedaron suspensos después de la invasión de agosto.

Aunque hoy en día los historiadores son relativamente críticos hacia la acción de los comunistas de tendencia reformista en 1968, hay que decir que se anticiparon notablemente a sus correligionarios del bloque soviético. Y en enero de 1968 cuando Alexander Dubcek fue elegido secretario general del Partido Comunista, se oían declaraciones que volvimos a escuchar tan sólo 16 años más tarde a Mijail Gorbachov. Por ejemplo, las relativas a la separación entre el Partido Comunista, por un lado, y la gestión del Estado y de la economía, por otro.

Alexander Dubcek El Programa de Acción del Partido Comunista de Checoslovaquia, aprobado en abril de 1968, ponía énfasis en los derechos humanos, incluyendo la libertad de expresión y la libertad de viajar. Sin embargo, ¿cómo se imaginaban la cabal aplicación en una sociedad en la cual deseaban el papel rector del Partido Comunista?

El Programa del Partido Comunista no respondía a este interrogante. Era un documento lleno de contradicciones, pero la mera alusión a los derechos humanos suscitaba la saña del Kremlin. En Bulgaria, el Programa de acción fue incautado a un grupo de jóvenes checoslovacos como material subversivo.

A pesar de los consejos paternales de Leonid Brezhnev, a pesar de las advertencias cada vez más enérgicas de Moscú y de los líderes neostalinistas de la República Democrática de Alemania, Polonia, Bulgaria y Hungría, la dirigencia checoslovaca no intervino contra las herejías...

Llegó el momento de aplastar la Primavera de Praga que se convirtió en un peligroso ejemplo para los ciudadanos de los demás países del llamado campo socialista.