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11-12-2019, 07:59 UTC
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La Conmemoración de los Fieles Difuntos, llamada popularmente Día de Difuntos o también Día de las Ánimas, como se suele decir en la República Checa (Dušičky), es una de las tradiciones cristianas más antiguas. Tiene lugar el día 2 de noviembre. Es una conmemoración de los fallecidos que según la fe cristiana todavía no están preparados para subir al cielo y se encuentran en el purgatorio. Le precede la Fiesta de Todos los Santos, el 1 de noviembre, día en que la Iglesia católica conmemora a todos los santos incluyendo aquellos que no fueron canonizados oficialmente.
La Conmemoración de los Fieles Difuntos se celebra oficialmente desde el año 998 y se debe al abad del monasterio benedictino francés de Cluny, Odilo, quien se esforzaba por divulgar la fe cristina e impedir las subsistentes ceremonias paganas.
Sin embargo, el origen del Día de Difuntos se remonta a la fiesta celta Samhain, celebración del Año Nuevo. Samhain se festejaba en la noche mágica del 1 al 2 de noviembre cuando según la fe celta el mundo de los vivos y los muertos se encontraba por un breve lapso de tiempo. Los celtas encendían fuegos para que las almas de los muertos pudieran calentarse y pasar la noche con sus familiares vivos. Esta tradición perdura hasta hay en forma de velas encendidas.
“Y cuando alguien más tome ejemplo de esta disposición beata, puede participar...“, dijo el abad Odilo al proclamar la fiesta nueva. Fueron muchos los que siguieron el ejemplo y la Conmemoración de los Fieles Difuntos fue divulgándose durante el siglo XIII a las Iglesias occidentales. La celebración fue confirmada oficialmente en 1748 por el Papa Benedicto XIV quien extendió esta tradición entre los sacerdotes en España, Portugal y América Latina.
En el año 1915, cuando durante la Primera Guerra Mundial falleció un gran número de personas, el Papa Benedicto XV permitió celebrar esta fiesta a todas las Iglesias. Hoy día representa la única excepción la Iglesia Anglicana que abolió la Conmemoración de los Fieles Difuntos.
En la República Checa el Día de Difuntos la gente visita el cementerio para conmemorar a sus prójimos con una oración y colocando flores (más a menudo crisantemos) o una ofrenda floral en su tumba y encendiendo una vela.
Debido a que los días 1 y 2 de noviembre no son días libres en este país, como antes, la gente aprovecha el fin de semana anterior a la fiesta para visitar y arreglar las tumbas de sus familiares y amigos fallecidos.
Según la tradición cristiana en el Día de Difuntos se ofician tres misas por los fallecidos como referencia al triple nacimiento del Hijo de Dios (de la eternidad, en el cuerpo y en el corazón o el alma humanos). En la capital de la República Checa, Praga, la misa principal se celebra tradicionalmente en el cementerio de Slavín, en Vyšehrad. Un desfile con velas encendidas marcha bajo el cielo abierto rodeado de tumbas de destacadas personalidades de la historia checa moderna.
En el pasado el Día de Difuntos solía prepararse un pastel especial con el que la gente agasajaba a caminantes y mendigos. El pastel se llamaba “ánimas“ (dušičky).