Emisión de la Radiodifusión Checa para el Exterior 
19-10-2019, 21:53 UTC
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Ricardo Andresik, Argentina
Estimados amigos de Radio Praga:
Cuando leí la invitación a participar en el concurso no me quedaron dudas, el deportista checo que para mí fue más trascendente no es otro que Emil Zátopek.
Por qué esta importancia. Antes debo explicar algunas circunstancias particulares. Soy hijo de checo, de Moravia, más precisamente, mi padre vino a la Argentina en 1925 y vivimos en las afueras de Buenos Aires.
Siendo yo muy pequeño, en 1952 tenía 8 años, se produjo el brillante milagro de la locomotora humana. Tal vez el mejor recuerdo que me quedó fue la alegría de mi padre quien, ahora lo comprendo, encontraba un vínculo con su lejana patria. Debemos situarnos en aquellos tiempos sin televisión satelital, falta de vinculación telefónica y un restringido intercambio por la vía postal debido a interferencias propias de la situación política.
En medio de ese escenario apareció la magra figura de Emil, austera, como pidiendo permiso y, a mi padre le vino la sonrisa, con esa típica economía de expresión que, según me parece, caracteriza a los checos.
Pasado el tiempo, ya con más conocimiento, valoro la magnitud de Zátopek. En un tiempo que no sabía de estruendosos estadios, generosos patrocinadores, deportistas que no eran profesionales.
Eran otros tiempos, era otra gente.
Hoy todavía resulta conmovedor ver las películas de los tiempos de las victorias. El rostro que denotaba el esfuerzo, la mirada reconcentrada y esa profunda y serena convicción que trasunta la imagen de Zátopek. Tal vez la única imagen que lo descubre en una abierta manifestación es la que lo muestra besando a su esposa, también una reconocida deportista. ¡Que lejos estos mensajes que conllevan sentimientos profundos y simples de las expresiones que vemos por parte de deportistas que han sido presa del divismo!.
Finalmente, me queda la imagen de nuestro Emil, ya entrado en años, nuevamente junto a su esposa, con una sonrisa de satisfacción, serena, segura, propia de quien ha hecho gala de su propia dignidad en todos los campos y en toda su vida.
Por todo esto, por la alegría de mi padre, por el ejemplo a las generaciones que vinieron, por la clara representación del espíritu de los checos...
¡ MUCHAS GRACIAS EMIL ZÁTOPEK!